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Hotel vs Airbnb (parte I)

Creo que la primera vez que Airbnb me cautivó, fue  para un cumpleaños post término de pololeo, en que me fui a Buenos Aires. Dadas las circunstancias, era un panorama buenísimo: una ciudad que me encanta, pocas horas de vuelo y un concierto de Vicentico de por medio. Sólo faltaba era el alojamiento.

Había encontrado antes departamentos chicos y de precios convenientes para viajar con amigas ahorrando todo lo posible para las compras, pero esa vez, la idea era otra. Busqué y di con un loft en Palermo que básicamente es la casa donde amaría vivir para siempre. Decorado de revista, anfitriones megapreocupados (ellos me pidieron mis taxis desde y hacia el aeropuerto) y unos ventanales gigantes con vista a las lucecitas de la noche porteña. Soñado.

En Nueva York, la buena experiencia se repitió con un host que nunca conocimos, pero que lo amamos tanto, que dejamos los pies en la calle recorriendo tiendas hasta encontrar un vino chileno para dejarle de regalo. Su casa era tan linda que hasta hoy aparece como referente en las conversaciones (“me gustaría una mesa como la de Roger””¿te acuerdas de la repisa de Roger?”).

Sin embargo, no estar en un hotel igual implica viajes no tan vacacionales, con idas al supermercado, auto-preparación de desayuno y orden por cuenta de cada quién. Entonces ¿hotel o Airbnb? Aquí, los pro de ambos:

Hotel

  • Desayuno asegurado sin mover un dedo.
  • Esas hadas madrinas llamadas camareras que hacen milagros mientras uno no está.
  • Te permite descansar de tus deberes caseros cotidianos y ponerte en modo full vacaciones.
  • Siempre alguien más puede hacerse cargo de tus necesidades u orientarte (buscar un taxi, hacer una reservación, cambiarte dólares, etc)
  • Obedece a cierto estándar (es cierto, a veces las 3 estrellas de una ciudad son muy distintas a lo que consideran 3 estrellas en otro, pero cuentan con ciertos mínimos)
  • Oportunidades de paquetes de vuelos + estadía o paquetes temáticos. Quién puede resistirse a una oferta.

Airbnb

  • Libertad. Te levantas a la hora que quieres, no estás obligado por horarios de comidas, etc.
  • Precio. Esto es discutible eso si. Dependiendo de la ciudad donde vayas, la diferencia de precios con los hoteles puede ser pequeña o significativa. Por ejemplo, en Toronto, la diferencia puede llegar hasta el 50%.
  • Distintas opciones según presupuesto. Puedes arrendar un departamento completo, una pieza o un B&B.
  • Variedad. Puedes arrendar un cottage del siglo XVIII, una casa, una iglesia transformada en loft, una casa-bote, una pieza en una casa victoriana llena de antiguedades o dormir en una caravana del far west. En serio.
  • Disfrutas la ciudad como un habitante local más. Si lo tuyo no es el turismo mainstream, te gusta descubrir lugares nuevos y conocer por tu cuenta, esta es una opción.

En la segunda parte de este post: Los contra de hoteles y Airbnb.

¿Dónde prefieren quedarse ustedes cuando viajan?

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