Correr por primera vez

Correr por primera vez

Esta semana alcancé mis primeros 3k. Sé que para algunos debe parecer una distancia mínima. Para mi, es un verdadero hito. Todo empezó con las resoluciones de año nuevo. A diferencia de otras veces en que me proponía cosas vagas como “comer más sano” “hacer más deporte” “leer más”, este año fui súper concreta: cuatro resoluciones  muy específicas  que incluían participar en una corrida al terminar 2016.

Si, sé que es una meta poco épica para algunos, pero, para mi que nunca había tenido ningún feeling con correr salvo que me fueran a asaltar o estuvieran regalando algo, sonaba más que razonable.

Salí un par de veces a correr sola, usando la app 5k Runmeter y enfrentando mi fobia a usar ropa deportiva fuera del gimnasio. Si bien la experiencia  estuvo ok, la verdad es que fue un poco aburrida, que era una de mis mayores dudas con esto del running.

La cosa quedó en evaluación, hasta que después de un chequeo con mi cardiólogo me recomendó volver al ejercicio regular (que no incluía ver en youtube gatos haciendo yoga). Coincidentemente, hablando con una amiga, me comentó que se iba a inscribir en el Club de Trote de Ladyrun, una de las actividades de Fábrica Zancada 2016 y prendí. Me inscribí con ella y hace más de un mes que voy semanalmente.

Es otra cosa. Nos juntamos un grupo de chicas una vez a la semana, en sesiones que, además de la práctica de trote, han incluido la visita de expertos para que uno pregunte todo lo que siempre ha querido saber y nunca lo ha dicho para no quedar como pava. Así es como hemos aprendido desde cómo elongar y protegerse de lesiones, hasta los secretos para levantarse temprano  o las misteriosas bondades del pan perfecto.

Pero además de la metodología, lejos lo mejor es el grupo que se ha armado. Nos mandamos pantallazos de lo que hemos corrido en la semana y siempre hay algún emoji apañador, les mandamos onda a las que ya han ido a carreras, comprenden tragedias como “corrí ene y no le puse play la app Nike+” y ya el solo hecho, de trotar con una compañera al lado que está en la misma que tú, da ánimo para seguir adelante: transpirada, fucsia, con la chasquilla pegada, pero feliz.

Y con una mejor marca.

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